Cristo entra al Lugar Santísimo con su propia sangre.
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El lugar santísimo es muy importante para los creyentes, por los acontecimientos que rodearon la muerte de Cristo en la cruz. Cuando él murió, sucedió algo extraordinario: “Jesús entregó el espíritu. Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo” (Mateo 27:50-51).
- Relación de la muerte de Cristo, y el Lugar Santísimo.
- En vida no entró nunca al lugar. Mt 24:1; Mr 11:11,15.
- Entró en su muerte, el velo fue rasgado. Mt 27:51.
- El hombre ya no estaba alejado de Dios. Ef 2:13
- El sistema levítico, quedo obsoleto. Ez 44:11; Mt 12:6;
- El nuevo pacto fue ratificado. 2 Co 3:6; He 9:15
- No tenemos necesidad de los sacerdotes. Ez 48:11; Os 5:1-5; He 9:26-28.
- Los creyentes por la muerte de Jesús:
- Tenemos entrada al Lugar Santísimo. He 10:19a; 4:16.
- A través de la Sangre de Cristo. He 10:19b, 1 Pe 1:19
- Por el camino nuevo y vivo. He 10:20a;
- El abrió a través del velo, de su carne. He 10:20b; 10:10.
- Tenemos un gran sacerdote sobre la casa de Dios
- Acerquémonos con corazón sincero. Sal 24:4; 2Tim 2:22.
- En plena certidumbre de fe. Ef 5:5; 1 Tes 1:5;
- Purificados los corazones de limpia conciencia. Tito 2:14; He 9:14
- Lavados los cuerpos con agua pura. Ez 36:25; Jn 3:5; 1 Co 6:11.
CONCLUSIÓN
El velo en el templo era un recordatorio constante de que el pecado mantiene a la humanidad apartada de la presencia de Dios. Jesucristo, a través de Su muerte, quitó las barreras entre Dios y el hombre, y ahora podemos acercarnos a Él confiadamente (He. 4:14-16). El cuerpo de Cristo fue “rasgado” en la cruz, así como el velo en el templo, y ahora tenemos acceso a Dios a través de Jesús.