Orando por todos.

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Lectura Bíblica: Hebreos 13:18-19.
Texto Bíblico: 1 Tesalonicenses 5:7.
Himnos:
Los cristianos deben tener como una prioridad afianzar su relación con Dios, y una de las mejores maneras para crecer en nuestro andar con Jesús es la oración. Debemos orar los unos por los otros.
  1. Enseñanzas de Jesús sobre la oración.
    1. Orar es hablar con Dios. Mt 6:5-8.
    2. La oración modelo, Padre Nuestro. Mt 6:9-13.
    3. Pedir todo en su nombre. Jn 14:13-14.
    4. El que pide recibe respuesta. Mt 7:7-9; Jn 16:24.
  2. Jesús un ejemplo de oración. He 5:7; Lc 6:12; Jn 17:1-26.
  3. Dios oye y contesta la oración. Sal 65:2 ; 1 Pe 3:12
  4. Grandes promesas si oramos. Mr 11:24; Mt 18:19; Stg. 5:16.
  5. La biblia muestra el poder de la oración.
    1. Josué paró el sol. Jos 10:12-14.
    2. Jacob prevaleció con Dios. Ge 32:25-28.
    3. Moisés detuvo la mano de Dios contra Israel, Ex 32:10-14.
    4. Elías oró y cayó fuego del cielo, 1 Re 18:36-38.
    5. Sanó la esterilidad de Ana. 1 Sam 1:9-20.
    6. Daniel cerró la boca de los leones, Dn 6:10-22.
    7. Ezequías oró, Dios le añadió quince años. 2 Re 20:1-6.
    8. La iglesia oró y el lugar tembló, Hch 4:31.
    9. La iglesia oró y Pedro fue librado de la cárcel. Hch 12:5-11.
    10. Pablo y Silas oraron y sacudió la cárcel con un terremoto, Hch. 16:25, 26.
  6. Orar por todos. Fil 1:4, 4:6.
  7. Podemos hacerlo regular y sistemáticamente por:
    1. Los hijos de Dios que sufren. He 13:18-19.
    2. Los que son tentados y vencidos por los enemigos. Ef 6:18.
    3. Los hijos de Dios que están enfermos. Stg. 5:14-15.
    4. El avance del evangelio. Fil. 1:12.
    5. Los nuevos convertidos Hch. 9:17.
    6. Los obreros que trabajan en la obra. Mt. 9:38.
    7. La palabra que corra y sea glorificada. Sal. 43:3.
    8. Para que se abran puertas al evangelio. 1 Co1 6:9.
    9. Que el poder de Satanás sea quebrantado. Lc. 13:12-16.
    10. Las autoridades civiles.1 Tim. 2:1-4.
    11. Las autoridades espirituales. He. 13:18-19.

CONCLUSIÓN

La oración es absolutamente esencial. La gracia sustentadora, la presencia de Cristo y el poder del Espíritu Santo, no se pueden experimentar sin la oración. Dios oye y la contesta. Se nos manda a orar.