Sacrificio de Alabanza. (Parte 1).
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La alabanza nos orienta hacia un reconocimiento de la gloria de Dios por su intervención en medio de todas las obras de su creación, que nos lleva a elogiarle y a aclamarle de forma permanente con júbilo y alegría.
- ¿Cómo podemos definir la alabanza? He 13:15.
Expresión de fe por la cual reconocemos los grandes hechos de Dios, acompañada con palabras, cantos y gritos de júbilo. - La alabanza a Dios constituye un sacrificio.
- La alabanza requiere que «matemos» el orgullo, temor, apatía, flojera y cualquier cosa que interfiera con nuestra adoración al Señor.
- Es un sacrificio, una ofrenda continua que fluye de nosotros. Sal 34:1; 116:17; Ef 5:19-20.
- Es fruto que brota de nuestros labios. Sal 119:108; Jer 33:11; Os 14:2.
- Características de un sacrificio de alabanza.
- Un costo. 2 Sam 24:24.
- Es puro. Job 33:3; Sof 3:9.
- Es físico Sal 103:1; 51:15.
- El sacrificio de Jesucristo es el fundamento de toda alabanza. Col 3:17;
- Es por él, en él, a él y para él se ofrece la alabanza. Col 1:16.
- La alabanza nunca será estorbada con éxito, siempre que la dirijamos a él.
- La alabanza constituye un sacrificio vivo. Ro 12:1; 1 Pe 2:5.
CONCLUSIÓN
La alabanza comienza como un sacrificio, pero luego se convierte en un fruto continuo de nuestros labios. Alabar es más que cantar, es tener un encuentro con el Señor que nos impulsa a reconocer su obra a nuestro favor y a alegrarnos a través de la música porque ha llenado nuestro corazón de esperanza. Ésta es la alabanza que agrada a Dios.