La avaricia.
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Una persona cuando es avara, no conoce restricciones de leyes o ética para medir su deseo. La Biblia condena la avaricia como un pecado de placer carnal por querer satisfacer a través de un objeto material la ausencia de la felicidad; esto aleja de la humildad que Dios ha enseñado a través de su palabra.
- Definición de avaricia: Un desorden, de deseo, por poseer bienes, riquezas y posesiones que conlleva muchas veces a actuar de manera inmoral a la persona. Ex 18:21; 1 Sam 8:3; Jer 22:17.
- El hombre o mujer avaro. Pr. 28:22; Lc. 12:15-21.
- Las costumbres sin avaricia. He. 13:5; Jer 6:13; Col 3:5.
- Contentos con lo que tenéis ahora. Sal 116:7; Ec. 5:19; 1 Tim 6:8.
- Él dijo: No te desampararé, ni te dejaré. Dt. 28:11; Jos 1:9-10; Is 42:16.
- Podemos decir confiadamente: Heb 13:6.
- El Señor es mi ayudador; Ge 49:25: Sal 30:10; Is 38:14.
- No temeré, lo que me pueda hacer el hombre. 2 Re 6:12-18; Dn 3:25; 6:21-23; Ap. 11:5.
CONCLUSIÓN
El dinero o la riqueza no es un problema, sino nuestra actitud. Cuando ponemos nuestra confianza en ellas o somos consumidos por un insaciable deseo de más, pecamos al no dar a Dios toda la gloria y la adoración que merece. Estamos llamados a servir a Dios, y no a perder el tiempo tratando de enriquecernos (Pr 23:4).