Los sacrificios de la ley, no quitan el pecado.
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Dios ordenó a los israelitas que realizaran numerosos sacrificios de acuerdo a ciertos procedimientos prescritos por él. El animal debía ser sin defecto; la persona que ofreciera el sacrificio debía identificarse con el animal e infligirle la muerte. Cuando era hecho en fe, este sacrificio proveía el perdón de los pecados.
- La ley es una sombra de los bienes venideros.
- No es la imagen misma de la sustancia. Col 2:17; He 8:5
- Era incompleta e insuficiente para la purificación del pecado. Ro 8:3; Ga 2:16
- Nunca pudo hacer perfecto. Ro 5:13, 20
- De otra forma dejarían de ofrecerse.
- La repetición de un sacrificio muestra su debilidad. Ga 2:21.
- El sacrificio animal no solucionó el problema del pecado. 1 Cro 16:40; Ro 7:11
- No cesaron de ofrecerse. Ez 46:13-15
- Los que tributan este culto, una vez limpios, no tendrían conciencia de pecado. He 10:2; Ro 2:15
- En estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados. Ex 12:14; 13:9; Is 64:9
- La sangre de toros y machos cabríos no pueden quitar el pecado.
- Solo podían cubrirlo. Sal 32:1-2
- No pueden quitar el pecado. He 10:11
- El sacrificio de Jesús quita el pecado. He 10:12
CONCLUSIÓN
Los sacrificios de animales fueron ordenados por Dios, para que el individuo pudiera experimentar el perdón de sus pecados. El animal servía como sustituto, es decir, el animal moría en lugar del pecador, temporalmente, por lo que los sacrificios debían ofrecerse una y otra vez. Cesaron con Jesucristo, su sacrificio fue sustituto una vez y para siempre.