El sacrificio de Cristo libera del pecado.
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A causa del pecado existía la necesidad de un sacrificio sustitutorio y que se aplicara a nuestras vidas, con el propósito de quitar de nosotros el pecado que nos tenía esclavizado. El Señor Jesús, es el cordero que Dios dispuso para quitar los pecados del mundo.
- Los sacrificios en el A.T. fueron instituidos por Dios como una figura o tipo del sacrificio de Jesús. Lev 4:23; 5:16; Ge 22:2
- Cubrían los pecados de los israelitas. Ex 29:36; Sal 32:1;
- En la cruz, Cristo cumple lo que se simboliza.
- El cordero sacrificado del A.T. Is 53: Apoc 5:6;
- El chivo expiatorio sobre el cual se transfieren los pecados del pueblo. Ro 5:13-21
- Cristo es la expiación de nuestros pecados, quitando o cargando todos nuestros pecados, lejos de nosotros. Is 53:6. Ro 3:25; He 1:3
- La expiación involucra la propiciación, que se refiere a que Cristo satisface la justicia de Dios, haciendo “propicio” que Dios nos perdone. He 2:17; 1Jn 2:2; 4:10.
- Como el Cordero de Dios, Jesús es quien carga el pecado, llevándolo en nuestro lugar. Jn 1:29; 1 Pe 2:24
- El sacrificio de Jesús.
- Una vez y para siempre por los pecados. He 7.27; 1 Pe 3.18
- Quita y limpia el pecado del arrepentido. Hch 3:19; 1 Jn 1:9.
- Es suficiente para que todo el mundo sea salvo He 7:27.
CONCLUSIÓN
El cordero de Dios era Jesús y quien lo dispuso para morir por nosotros fue el mismo Padre. El propósito fue quitar los pecados de todos aquellos que lo aceptaran por fe beneficiándose de este sacrificio, pasando a ser un hijo de Dios y salvándose así de la condenación eterna por el pecado.