Glosario
Esta palabra designa la infidelidad conyugal. Cuando un hombre y una mujer, de los cuales al menos uno está casado, establecen una relación sexual, aunque ocasional, cometen un adulterio. Cristo condena incluso el deseo del adulterio. El sexto mandamiento y el Nuevo Testamento prohíben absolutamente el adulterio. Los profetas denuncian su gravedad; ven en el adulterio la imagen del pecado de idolatría
Es la posición que limita el conocimiento a la experiencia sensual o empírica verificable. Rechaza la posibilidad de conocimiento sobrenatural y por lo tanto la posibilidad de saber si Dios existe.
Figura retórica que consiste en usar un nombre común o un apelativo en lugar del nombre propio para hacer referencia a una persona o cosa, y viceversa.
Es la ciencia teológica que explica y defiende la doctrina de la religión. Demuestra las razones de la doctrina ante las objeciones de sus adversarios. Establece la credibilidad de la revelación cristiana basado en la evidencia de los milagros y el testimonio de la historia. También expone errores con el fin de proteger la integridad de la fe. Ya en el segundo siglo llamaban “apologista” a San Justino, mártir y a otros que se esforzaban por presentar el cristianismo a la cultura greco-romana. Se le llama también teología fundamental.
El Areópago era el tribunal que examinaba la legitimidad de la religión y, si era preciso, juzgaba a los propagandistas de nuevos dioses. El Areópago había juzgado y condenado a muerte, por impio, nada menos que a Sócrates, el filósofo y el hombre más grande de Grecia.
La palabra sabbath significa “reposo”, y el primer hecho que descubrimos en el Antiguo Testamento es que el sábado pertenece a Dios. Él lo llama “mi día santo” (Isa 58:13); “mis sábados” (Ex. 31:13). “El séptimo es sábado para Jehová tu Dios” (Éx. 20:10).
Los epicureos se centraban en la felicidad del individuo, pero tomaban una dirección completamente distinta a los estoicos. Ellos creían que el camino a la felicidad era a través de la maximización del placer y la minimización del dolor. La tranquilidad se buscaba a través de una vida tranquila y contemplativa, entre una comunidad de amigos. Eran materialistas, pero no eran panteístas. Ellos creían que el universo fue formado a partir de átomos que caían del espacio y que de vez en cuando chocaban entre sí accidentalmente, y con el tiempo formaron las estrellas, los planetas y nosotros. Cuando morimos, simplemente nos disolvemos convirtiéndonos en átomos nuevamente. Los epicúreos creían en dioses, pero pensaban que eran como los hombres, sólo que eran de un orden superior. Los dioses residían en alguna parte del espacio, disfrutando una vida de placer tranquilo como la de los epicúreos. No tenían nada que ver con los hombres. Aparte de la participación en sacrificios y rituales religiosos para propósitos estéticos, los epicúreos creían que los humanos no tenían que preocuparse por los dioses.
El Estoicismo era materialista y panteísta. Creían que todo estaba compuesto por materia. La forma más elevada de la materia era de naturaleza divina, y permeaba el universo. La llamaban de diferentes formas: fuego, Zeus, o aun Dios. Creían que este “fuego” divino, o Dios, generó el universo y un día tomaría de nuevo el universo para sí, mediante un gran incendio. Este ciclo de creación e incendio se repite eternamente.
Que es tan claro para los sentidos o para la inteligencia, que no se puede cuestionar o poner en duda. incuestionable, indiscutible.
Término que aparece en la temática teológica de la inspiración de la Escritura. Puesto que Dios es autor del texto sagrado, es evidente que en él no puede estar presente el error. Por inerrancia se entiende, de suyo, la ausencia de error formal en la Escritura. Su presupuesto es la veracidad de la Escritura, que expresa la conformidad plena con la verdad. En el Magisterio de la Iglesia siempre se habla de inerrancia de la Escritura en referencia al texto original de la Biblia, pero se puede pensar que se deduce también su presencia en las otras versiones, en la medida en que éstas reproducen fielmente el texto original.
Judea, (del lat. derivado del gr. «loudaia», del heb. «Y’hüdah) Termino geográfico que en la Biblia sólo aparece en el NT. Esta región se corresponde aproximadamente con el territorio del antiguo reino de Juda. Durante el exilio de Arquelao, Judea quedó anexionad a la provincia romana de Siria, y el emperador romano nombraba a los procuradores encargados de gobernarla. El reinado de Herodes Agripa (41 a 44 d.C.) interrumpió, durante un corto lapso de tiempo, la sucesión de los procuradores. Cesarea, a orillas del Mediterráneo, era la sede del procurador de Judea. Inmediatamente por encima de este magistrado estaba el procónsul (una especie de gobernador general) de Siria, que residía en Antioquía (Lc. 3:1; Ant. 17:13, 5, 18:1, 1). Éste era el gobierno del pais durante el ministerio terrenal del Señor Jesús. El NT menciona con frecuencia a Judea (Lc. 23:5-7; Jn. 4:3; 7:3; Hch. 1:8). La frontera septentrional de Judea se extendia seguramente desde Jope, a orillas del Mediterráneo, hasta un punto del Jordán a unos 16 Km. al norte del mar Muerto. El límite meridional puede seguirse desde el wadi Ghuzzeh, situado a unos 11 Km. al suroeste de Gaza, pasando por Beerseba, y hasta el sur del mar Muerto. La longitud de Judea, de norte a sur, es de alrededor de 88 Km. y su anchura de este a oeste es la misma.
Sustantivo derivado del verbo keryssein; en griego clásico indica una noticia de carácter público y generalmente vinculante, traída por un heraldo; en el Nuevo Testamento designa más bien el anuncio del Evangelio hecho a los judíos y a los paganos, la proclamación de la buena noticia de la salvación por obra de Cristo, Señor, muerto y resucitado.
El pacto que hizo con David desarrolla la antigua promesa de una descendencia santa (Gn 3:15; 17:7, etc.). Se anuncia en 2 Sa. 7:12-17; 1 Cr 17:10-15 y se recuerda con júbilo en Sal 89:3, 4, 26-37; 132:11-18; 2 Sa 23:5. En última instancia es mesiánico (Is 42:1, 6; 49:8; 55:3, 4; Mal 3:1; Lc 1:32; Hch 2:30-36). El Siervo de Jehová se Ilama “pacto” en Is 42:6, puesto que incorpora todas las bendiciones y cumple todas las estipulaciones. El pacto davidico marca un desarrollo particular dentro del contexto general del pacto mosaico y no se debe considerar totalmente paralelo con aquel.
Es uno de los títulos pneumatológicos que encontramos solamente en Juan y en ningún otro lugar del Nuevo Testamento. Paráclito (Parakletos) designa el carácter personal de la revelación el Espíritu Santo; encontramos también la expresión más intensa “otro Paráclito”, (allos Parakletos) que especifica más aún la identidad personal del Espiritu Santo respecto a la tradición bíblica vetero- y neotestamentaria.
Exhortación o amonestación. Mientras que la ética normativa atiende a la fundamentación del juicio moral en orden a definir la actitud y el comportamiento humano, la parénesis no busca objetivos cognoscitivos o intelectuales, sino que se dirige a la voluntad, al corazón, para exhortar y amonestar al individuo. De tipo fundamentalmente exhortativo, el discurso parenético ha de hacerse con un lenguaje apropiado: quien habla al corazón intentará llegar a lo más profundo del alma de la persona a quien se dirige e incidir de forma decisiva en la intimidad de la persona, recurriendo a todos los medios lingüísticos disponibles y usando todas aquellas expresiones pleonásticas y tautológicas que puedan ayudarle a conseguir este objetivo.
Exaltación máxima y violenta de un sentimiento o una pasión.
Significa literalmente “decirlo todo” y, por extensión, “hablar libremente”, “hablar atrevidamente” o “atrevimiento”. Implica no sólo la libertad de expresión sino la obligación de hablar con la verdad para el bien común, incluso frente al peligro individual. En el Nuevo Testamento aparece unas cuarenta veces este término.
Del griego parousia, significa presencia, llegada. Se trata de la venida de Cristo en poder y en gloria al final de la historia. En el terreno político, en el mundo grecorromano indicaba la llegada, la visita oficial de los emperadores, como manifestación de su soberanía. En el Antiguo Testamento, entre los profetas, se utilizaba la expresión “día del Señor” (Am 4:18; Sof. 1:14. 1 Sa. 2:12-22) para significar la manifestación triunfal y judicial de Dios en la historia. En Dn 7:13 aparece en relación con el Hijo del hombre que recibe la soberanía universal. En el Nuevo Testamento el término tiene un carácter cristológico: se usa para designar la venida de Cristo al fin de los tiempos; es el día de nuestro Señor Jesucristo (1 Tes 2:19; 1 Cor 1:81)
Políglota, (del griego “poly” = muchos y “glossa” = lengua) hace alusión a aquella persona versada en más de tres idiomas o al texto escrito en varias lenguas. Una persona bilingüe puede hablar dos idiomas fluidamente, una trilingüe, tres. Alguien que pueda hablar seis, siete o más idiomas se conoce como hiperpoliglota.
El Pórtico de Salomón, era una zona pegada al templo en esa esquina estaba la torre Antonia, construida por los romanos para controlar desde arriba todo lo que sucedía en el área del templo que era una zona muy sensible para posibles motines o rebeliones.
Sentido primitivo: espacio alrededor de la tienda del general; después la residencia oficial del gobernador de una provincia; palacio. En el NT este término designa:
a.- El palacio ocupado por Poncio Pilato en Jerusalén y ante el que se constituyó su tribunal (Mar. 15:16; Mat. 27:27; Jn. 18:28, 33; 19:9). Ciertos arqueólogos lo sitúan en la torre Antonia, pero los procuradores de Judea solían residir en el palacio de Herodes el Grande (Filón, Legat ad Gaium 38, 39).
b.- Palacio de Herodes en Cesarea. Allí estuvo Pablo encarcelado (Hch. 23:35).
c.- Guardia pretoriana de Roma, encargada de la vigilancia del palacio imperial (Fil. 1:13). Parece que en Fil. 1:13 y 4:22 pretorio y casa del César son sinónimos.
Sanedrín, (heb. «talmúdico», derivado del gr.: consejo, tribunal). Cuerpo gubernamental judío. Los persas otorgaron a los judíos el derecho a juzgar sus propios litigios (Esd. 7:25, 26; 10:14). La caída del imperio persa no significó la pérdida de este privilegio. Los romanos mantuvieron el sanedrin, además fueron ampliándole atribuciones.
Shekina, (habitación). La palabra en sí no se encuentra en la Biblia. Se usa en el Tárgum y en los escritos cristianos primitivos para referirse a la presencia de Dios. Sin embargo, la idea que expresa esta palabra, “Dios que habita, que mora entre los hombres”, es un concepto básico tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento. Debe leerse junto con la palabra “GLORIA”, presencia de Jehová. En Nm. 16:42, la nube oculta y revela la presencia de Dios. Dios habita entre los hombres por su sola voluntad, y permanece siempre Señor de su presencia (Éx 19:9, 16, 18). No se puede disponer de ella. Hay que confiar en ella y obedecerle (Éx 13:21, 22; Éx 40:34-38). Así desciende sobre el templo (1 R 8.10) y habita allí entre querubines (Sal 80:1; Is 6:1-9).
Viene de taumaturgia. Facultad para hacer milagros o actos prodigiosos, o sea, persona que realiza milagros y prodigios