Pablo ante el nuevo gobernador Festo.
Dos años después, en el año 60 d.C., Pablo afronta su cuarto proceso sobre lo que él cree, esta vez, delante de un nuevo gobernador de Judea, Porcius Festo un romano. Los judíos de Jerusalén no se habían dado por vencidos. Todavía consideraban a Pablo como una amenaza al judaísmo y querían su muerte. Por esto, se aprovecharon de Festo, con el propósito de buscar una nueva oportunidad de llevar su complot a su término.
- Después de que Festo tomara posesión de su cargo en Cesarea, descansó un día y subió a Jerusalén. Ref. Hch. 25:1
- De inmediato los principales sacerdotes y los más influyentes de los judíos le informaron de sus acusaciones contra Pablo. Ref. Hch. 25:2.
- Deseaban proseguir con el complot. Ref. Hch. 25:3; 23:12-15.
- Festo demostró su preocupación por implantar una verdadera justicia. Ref. Hch. 25:4-5.
- Festo regreso a Cesarea después de una estancia de varios días en Jerusalén. Ref. Hch. 25:6.
- Se reanuda el juicio contra Pablo:
- Los judíos presentaron graves acusaciones, las cuales no podían probar. Ref. Hch. 25:7; Mr. 14:55; Lc. 23:13-15.
- Pablo alega su inocencia absoluta, antes los cargos de los judíos. Ref. Hch. 25:8.
- Festo desea congraciarse con los judíos, enviando a Pablo a Jerusalén. Ref. Hch. 25:9.
- Pablo, sabiendo que en Jerusalén no tendría un juicio imparcial por causa de la presión de los judíos.
- Como ciudadano romano debe ser juzgado en un tribunal romano. Ref. Hch. 5:10.
- Ninguna autoridad romana tiene el derecho de entregarlo a un juicio que no sea romano, sin causa legal. Ref. Hch . 25:11a, b.
- Pablo apela al Cesar. Ref. Hch. 25:11c.
- Festo busca consejo en un asesor en cuestiones legales y con tono desafiante concede la petición de Pablo. Ref. Hch. 25:12.
- Pablo, al apelar a Cesar, tiene tres razones posibles:
- La apelación le salvó de un juicio religioso y por lo tanto, la vida.
- Debía ir a Roma, como Jesús se lo había anticipado. Ref. Hch. 23:11.
- En Roma podría predicar el evangelio a las máximas autoridades del Imperio Romano.
CONCLUSIÓN
El cristianismo fue considerado parte de la religión judía en sus primeros treinta años de existencia. El amplio crecimiento de la iglesia junto con la creciente hostilidad de los judíos hacia el camino provocó el cisma entre la fe cristiana y el judaísmo. Los judíos ardorosamente lucharon para que Roma declarara ilegal a los cristianos. Cuando Pablo apeló al Cesar en la presencia de Festo, Roma se enfrentó por primera vez a la religión cristiana.