La sangre de Cristo, en el nuevo pacto.
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En la antigüedad, Dios demandó sangre de animales para cubrir el pecado humano, hasta que viniera Cristo a derramar su sangre pura y verdadera, para limpiar nuestros pecados.
- La sangre, vida de todo ser viviente. Lv.17:11, 14.
- La sangre era esencial en los sacrificios. Lv. 17:1-14; Dt. 12:15-16
- Sin sangre no se hace remisión. Ef 1:7; He 9:22.
- El valor de la sangre de Cristo.
- Habla mejor que la de Abel. He 12:24;
- Abel: alcanzó testimonio de justicia delante de Dios y habla por su ofrenda. He. 11:4;
- La sangre de Abel demanda venganza. Gn. 4:9-12.
- La Sangre de Jesús:
- Sangre de paz, otorga, no reclama. Col 1:20
- Trae bendición al pecador si es salvo. Apoc 1:5-6
- Tenemos el don de la vida eterna. He 9:12
- Vida de triunfo en este mundo. Apoc 12:11
- Poder y autoridad sobre fuerzas de las tinieblas a todo el que cree. Ef 1:7; 1Pe 1:19-20
- Habla mejor que la de Abel. He 12:24;
- Su sangre nos limpia de todo pecado. He. 9:22; Ro. 5:9; Col. 1:14; He. 9:12;
- Obtuvo“ eterna redención”. Ef. 1:7; Ap. 5:9.
- La redención fue completa al morir Cristo, ser sepultado, resucitar al tercer día, ascender a los cielos, y sentarse a la diestra de la majestad en las alturas, con promesa de regresar por su iglesia (1Co. 15:3-4; He. 1:1-3; 1Ts. 4:16-17).
- La sangre del nuevo pacto: Mt 26: 27-28; 1 Co 11:25-26.
CONCLUSIÓN
El elemento que expía el pecado no es el agua, ni ninguno que se le parezca, “sino la sangre de Cristo”, quién nos redimió, ofreciéndola para lavarnos y limpiarnos de todo pecado y obtener la vida eterna.