La majestuosidad del Hijo y su obra.
Siendo Jesús el hijo de Dios, dotado de infinitas perfecciones, es igual a Dios el Padre; sin embargo, para cumplir su voluntad, asumió la condición de hombre, fue enviado por Dios, obrando por medio de Él. El término «Hijo» no se relaciona con la misión de Cristo, sino con su naturaleza, idéntica a la de Dios, implicando su igualdad con Él.
- Resplandor de la gloria del Padre.
- La gloria del Padre. Ex.24:15-18; 33:18-23; Ez.10:4
- La gloria de Cristo. Mt. 17:1-9; Jn. 17:5,22-24; 2 P 1:16-18.
- Imagen de su misma sustancia.
- Igual a Dios. Jn 1:1; Fil. 2: 5-6.
- Deidad del Hijo. Ro. 9:5; Col. 2:9; Tito 2:13.
- Señor del cielo y de la tierra. Fil. 3:20-21; Hch. 17:24.
- Sustenta todo con su palabra.
- Todo fue creado por él y para él. Jn. 1:3;
- Sustenta la vida en la tierra. Hch. 17:26-28.
- Una oblación (gl. ) perfecta.
- Un solo sacrificio para siempre. Ro. 5:18; He 9:11-12.
- Expiación y purificación en su sangre. Mt. 26:28; 1 P 1:19-20
- Pecados cubiertos en su sacrificio. Sal. 32:1-2; Ro 4:7-8.
- Su majestad en las alturas.
- Ascensión al cielo. Lucas 24:51; Hch. 1:9-11
- Sentado a la diestra de Dios. Mr. 16:19; Ro. 8:34; Ef. 1:20.
CONCLUSIÓN
Dios dio al Hijo, toda autoridad y potestad en el cielo y en la tierra, y debajo de la tierra. Le hizo más sublime que los cielos y le dio el poder para reinar para siempre.