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Proverbios - Capitulo 23

Ratio:  / 4
MaloBueno 

1 Cuando te sientes a comer con alg√ļn se√Īor,
Considera bien lo que est√° delante de ti,
2 Y pon cuchillo a tu garganta,
Si tienes gran apetito.
3 No codicies sus manjares delicados,
Porque es pan enga√Īoso.
4 No te afanes por hacerte rico;
Sé prudente, y desiste.
5 ¬ŅHas de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas?
Porque se har√°n alas
Como alas de √°guila, y volar√°n al cielo.
6 No comas pan con el avaro,
Ni codicies sus manjares;
7 Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él.
Come y bebe, te dir√°;
Mas su corazón no está contigo.
8 Vomitar√°s la parte que comiste,
Y perder√°s tus suaves palabras.
9 No hables a oídos del necio,
Porque menospreciar√° la prudencia de tus razones.
10 No traspases el lindero antiguo,
Ni entres en la heredad de los huérfanos;
11 Porque el defensor de ellos es el Fuerte,
El cual juzgar√° la causa de ellos contra ti.
12 Aplica tu coraz√≥n a la ense√Īanza,
Y tus oídos a las palabras de sabiduría.
13 No reh√ļses corregir al muchacho;
Porque si lo castigas con vara, no morir√°.
14 Lo castigar√°s con vara,
Y librar√°s su alma del Seol.
15 Hijo mío, si tu corazón fuere sabio,
También a mí se me alegrará el corazón;
16 Mis entra√Īas tambi√©n se alegrar√°n
Cuando tus labios hablaren cosas rectas.
17 No tenga tu corazón envidia de los pecadores,
Antes persevera en el temor de Jehov√° todo el tiempo;
18 Porque ciertamente hay fin,
Y tu esperanza no ser√° cortada.
19 Oye, hijo mío, y sé sabio,
Y endereza tu corazón al camino.
20 No estés con los bebedores de vino,
Ni con los comedores de carne;
21 Porque el bebedor y el comilón empobrecerán,
Y el sue√Īo har√° vestir vestidos rotos.
22 Oye a tu padre, a aquel que te engendró;
Y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies.
23 Compra la verdad, y no la vendas;
La sabidur√≠a, la ense√Īanza y la inteligencia.
24 Mucho se alegrar√° el padre del justo,
Y el que engendra sabio se gozará con él.
25 Alégrense tu padre y tu madre,
Y gócese la que te dio a luz.
26 Dame, hijo mío, tu corazón,
Y miren tus ojos por mis caminos.
27 Porque abismo profundo es la ramera,
Y pozo angosto la extra√Īa.
28 También ella, como robador, acecha,
Y multiplica entre los hombres los prevaricadores.
29 ¬ŅPara qui√©n ser√° el ay? ¬ŅPara qui√©n el dolor? ¬ŅPara qui√©n las rencillas?
¬ŅPara qui√©n las quejas? ¬ŅPara qui√©n las heridas en balde?
¬ŅPara qui√©n lo amoratado de los ojos?
30 Para los que se detienen mucho en el vino,
Para los que van buscando la mistura.
31 No mires al vino cuando rojea,
Cuando resplandece su color en la copa.
Se entra suavemente;
32 Mas al fin como serpiente morder√°,
Y como √°spid dar√° dolor.
33 Tus ojos mirar√°n cosas extra√Īas,
Y tu corazón hablará perversidades.
34 Ser√°s como el que yace en medio del mar,
O como el que est√° en la punta de un mastelero.
35 Y dirás: Me hirieron, mas no me dolió;
Me azotaron, mas no lo sentí;
Cuando despertare, a√ļn lo volver√© a buscar.

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